La visión más clara del concepto de calidad en el empleo, se ha producido en el ámbito de las
instituciones comunitarias, que a lo largo de todo lo que llevamos de siglo XXI han colocado
objetivos de mejora de la calidad en el empleo entre las prioridades de su política económica y
social, fijándose como objetivo el de la creación de una economía basada en el conocimiento,
competitiva, dinámica y coherente. Pero este objetivo general incluía también el de lograr el pleno
empleo por medio de la creación de puestos de trabajo de mejor calidad, uniendo los aspectos
cualitativos con los tradicionalmente cuantitativos a la hora de valorar la situación del empleo en
Europa.
Esta preocupación que se ha mantenido constante en las actuaciones de la Unión, ha sido
interiorizada en España, donde, no obstante, se ha venido usando un concepto muy limitado de
calidad en el empleo, desde una perspectiva casi exclusivamente de las necesidades e intereses de
las trabajadoras y trabajadores.
Afortunadamente, este planteamiento se ha superado, considerando que la promoción de la
calidad en el empleo debe ser la ocasión para avanzar en el diseño de políticas laborales que
afronten las necesidades de adaptación de las empresas para asegurar su futuro en mercados
integrados y competitivos.
El Libro Blanco sobre la Calidad en el Empleo de Andalucía, se basa en esta visión
global y constructiva, que permita compaginar los intereses y necesidades de todos los sujetos de
las relaciones laborales. En esta visión, un empleo de calidad es, también, un empleo flexible para
la empresa.
En este contexto, podemos definir y conceptuar el mismo concepto de calidad en el empleo
sobre la base de algunos indicadores sobre los cuales:
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